Comer la placenta, una moda peligrosa y sin beneficios

Placenta supplementCelebridades como Kourtney Kardashian han alabado los beneficios de las ‘vitaminas’ de sus propias placentas, despertando así el interés por la práctica de comer la placenta después del parto. Ahora, una revisión de la Universidad de Northwestern, en Evanston, Illinois, Estados Unidos, de 10 estudios de investigación publicados sobre placentofagia no encontró ningún dato humano o animal que sustente la idea de que comer la placenta, ya sea cruda, cocinada o encapsulada, ofrece protección contra la depresión postparto, reduce el dolor tras el alumbramiento, aumenta la energía, ayuda con la lactancia, promueve la elasticidad de la piel, mejora la vinculación materna o repone el hierro en el cuerpo.

Más preocupante todavía es que no hay estudios que examinaran el riesgo de ingerir la placenta, una práctica llamada placentofagia, que actúa como un filtro para absorber y proteger al feto en desarrollo de las toxinas y los contaminantes, alertan los científicos, cuyo trabajo se publica este jueves en Archives of Women’s Mental Health.

«Hay una gran cantidad de informes subjetivos de mujeres que perciben beneficios, pero no ha habido ninguna investigación sistemática que analice los beneficios o el riesgo de la ingestión de la placenta», destaca el autor del estudio, Crystal Clark, profesora asistente de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Northwestern.

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Beber alcohol al principio del embarazo podría dañar la placenta

Toca Comer. Beber alcohol al principio del embarazo podría dañar la placenta. Marisol Collazos Soto, Rafael BarzanallanaEn pruebas de laboratorio, los investigadores hallaron que las cantidades de alcohol equivalentes a un consumo de moderado a alto reducían el crecimiento celular en la placenta. Añadieron que unos niveles bajos de alcohol no tuvieron efecto.

Para el estudio, el consumo moderado se definió como aproximadamente dos a tres copas al día, mientras que de cuatro a seis copas se consideró como un consumo alto.

Los científicos también hallaron que la bebida de moderada a alta reducía la cantidad de un importante aminoácido llamado taurina que llegaba de la madre al bebé a través de la placenta, según el estudio, que aparece en la edición  de febrero de la revista PLoS One.

La taurina es esencial para el desarrollo del cerebro y el cuerpo del bebé, de forma que este hallazgo podría explicar algunos de los problemas conductuales y físicos observados en los hijos de madres alcohólicas, sugirieron los investigadores británicos.

“El crecimiento placentario se reduce en comparación con las placentas no expuestas, lo que sugiere que a largo plazo podría haber consecuencias sobre qué tanto respaldo recibe el bebé de la placenta durante el resto del embarazo tras esta exposición”, señaló la  autora del estudio, Sylvia Lui, del Centro de Investigación Materna y Fetal Tommy de la Universidad de Manchester.

Y John Aplin, profesor de biomedicina reproductiva del centro, añadió que esta investigación también sugiere que las mujeres que intentan concebir deben evitar beber, ya que el daño provocado por el alcohol puede ocurrir muy temprano en el embarazo, quizá antes de que una mujer sepa que está embarazada.

Con frecuencia pueden pasar unas cuantas semanas antes de que una mujer descubra que está embarazada, y esta investigación muestra que el consumo moderado durante esas primeras semanas vitales puede tener un impacto importante sobre el desarrollo del bebé, comentó Jane Brewin, directora ejecutiva del Tommy, un grupo que financia la investigación sobre los problemas del embarazo y provee información a los padres.

Muchos embarazos no son planificados, pero para los que planifican activamente una familia esta investigación plantea preguntas sobre si las mujeres deben considerar su ingesta de alcohol incluso antes [de quedar] embarazadas.

Fuente: Alimentariaonline

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