Después de comprobar cuánto postureo hay en el mundo de la cerveza, del vino, de la ginebra y del café, quedaba un producto al que también le han salido entendidos como setas: el queso. En poco tiempo se ha pasado de no distinguir un camembert de un mini babybel a sentenciar sobre afinaciones, pastas blandas con leche cruda y denominaciones de origen ignotas para los que nos rodean, lo que genera una duda razonable: ¿sabemos realmente de qué hablamos?
Para responder a esta pregunta, en la muestra España, el país de los 1000 quesos, que se celebra desde hace años en la feria Alimentaria en Barcelona. Allí dieron a probar a los asistentes dos quesos manchegos sin decirles qué eran. Uno era artesano de verdad, y el otro, industrial de marca blanca. Si quieres saber cuál gustó más, mira el vídeo, en http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2016/06/22/articulo/1466598846_358001.html?autoplay=1?id_externo_rsoc=TW_CM_ECD.