Los refrescos deberían indicar cuánto ejercicio es necesario para eliminar sus calorías

Toca Comer. Peligro de no leer las claorías que se ingieren con las gaseosas y refrescos. Marisol Collazos Soto
Hasta ahora sus etiquetado informa de las calorías (julios) que contienen. Pero su eficacia no parece ser mucha. Un estudio asegura que sería más útil que las etiquetas incluyeran una equivalencia de cuánto ejercicio es necesario para eliminar su poder calórico. Tal vez así prefieran beber agua.

El trabajo de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg se llevó a cabo en cuatro establecimientos de Baltimore, situados en barrios de bajo poder adquisitivo.

En cada tienda, los investigadores colocaron al azar tres carteles con la siguiente información calórica: cantidad total de calorías, porcentaje del total de la ingesta diaria recomendada y la actividad física equivalente para quemar sus calorías. Luego, recogieron datos de las compras de bebidas realizadas por adolescentes de 12 a 18 años.

El estudio, que publica la American Journal of Public Health, concluyó que los adolescentes pueden beber menos refrescos azucarados si se les da una información sencilla y fácil de entender sobre las calorías que contienen del tipo.

Ese modo más claro de explicar su contenido, aseguran los investigadores, era dar cuenta de cuánto tendrían que correr para eliminar las calorías del refresco. Es decir, en lugar de 450 calorías poner «50 minutos corriendo».

Fuente: 20Minutos.es

bajo licencia Creative Commons

 

¿Pueden los refrescos «light» aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular?

Toca Comer. refrescos light, ¿producen ACV?. marisol Collazos Soto

¿Los fanáticos de los refrescos «light» o dietéticos, que los beben en abundancia quizás estén evitando la ingestión de calorías, pero también podrían estar aumentando su riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), según sugiere una investigación reciente.

«En nuestro estudio, observamos un aumento significativo en el riesgo entre los que tomaban refrescos de dieta a diario, en lugar de refrescos normales», señaló Hannah Gardener, epidemióloga de la facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami (EE.UU.), quea presentó los resultados de su investigación en la Conferencia Internacional sobre el Accidente Cerebrovascular 2011 en Los Ángeles (EE.UU.).

¿A qué se debe la relación? «Aún no se sabe»

El ACV es la tercera principal causa de muerte, después de la enfermedad cardiaca y el cáncer, en EE. UU. Según la Asociación Estadounidense del Accidente Cerebrovascular (American Stroke Association), más de 137 000 personas mueren anualmente por dicha enfermedad.

Investigaciones previas han encontrado que las personas que bebían más de un refresco a diario, ya fueran normales o de dieta, eran más propensas que las que no lo hacían a sufrir de síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo que incluyen hipertensión, triglicéridos (grasas en la sangre sanguínea) elevados, niveles bajos de «colesterol bueno», glucemia elevada en ayunas y cinturas grandes. A su vez, el síndrome metabólico aumenta el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular, afirman los expertos.

Aunque el estudio encontró una asociación posible entre los refrescos de dieta y el riesgo de ACV, no demostró causa y efecto. Y los expertos señalan que la investigación presentada en reuniones no ha sido sometida al mismo tipo de escrutinio riguroso dado a las que se publican en revistas médicas revisadas por pares. Gardener señaló que «si nuestro estudio es replicado, sugeriría que los refrescos de dieta no son óptimos».

Ampliar información en:  MedlinePlus

Historia del refresco en España

Una exposición permite comprobar  en Valencia cómo desde los sifones a las gaseosas, las sodas, naranjadas y limonadas, hasta la multitud de refrescos actuales, las bebidas refrescantes han estado presentes en la vida de los españoles desde el año 1835.

Botellas gasesosa antiguas. Toca Comer. Marisol Collazos Soto

La muestra «175 años refrescando a los españoles», en el centro comercial Arena Multiespacio, recoge más de cien botellas, tapones, etiquetas, un centenar de carteles de anuncios, fotografías y hasta una antigua máquina «llenadora de sifones».

Muchos de estos elementos de gran valor histórico son de origen valenciano, como una de las botellas del primer refresco sin gas de España nacido en la Comunidad Valenciana en 1934, obtenido a partir del zumo de tres variedades de naranja valenciana. La botella que contenía este refrigerio valenciano tenía «precisamente la forma de estas tres naranjas valencianas», una pieza que puede ser admirada en la muestra.

Una encuesta realizada por esta asociación revela que el 75 por ciento de los españoles reconoce que los refrescos forman parte de sus hábitos sociales.

Con el paso de los años se han ido produciendo alteraciones en el consumo habitual de refrescos en la sociedad española. Antiguamente se solía tomar un sifón, una gaseosa, una naranjada. Sin embargo, actualmente la variedad de refrescos es tan grande que lo que hemos hecho ha sido modificar un poco la forma de consumo.

Junto al cambio de las costumbres, los envases también se han ido adaptando a las nuevas necesidades, puesto que a través del más de un centenar de botellas de la exposición se puede ver cómo el cristal era el material más empleado en los primeros años de vida de los refrescos. Y poco a poco se fueron aligerando los envases y aparecieron las latas y el plástico PET, que es el material más utilizado actualmente.

Las primeras bebidas que salieron al mercado fueron los sifones, que se elaboraban en las farmacias y surgieron para tratar dolencias estomacales, seguidas de las gaseosas, un producto clave en la historia de los refrescos.

En la actualidad «las gaseosas son refrescos light al contener «prácticamente cero calorías», si bien tras la Guerra Civil española era obligatorio por ley que llevaran azúcar con el fin de aportar energía a los españoles.

Tras los sifones y gaseosas, otras bebidas con sabor a naranja y limón llenaron los estantes de los españoles, los cuales se completaron con las primeras gaseosas negras en los años 50, que es como se conocía hasta aquellos años a la Coca-Cola.

Fuente: alimentariaonline


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