Falsos mitos sobre las borracheras y la resaca

Toca Comer. Falsos mitos sobre las borracheras y la resaca. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Tomar dos cucharadas de aceite o un yogurt antes de consumir alcohol no evita la embriaguez. Tampoco es cierto que la resaca desaparezca bebiendo zumo de tomate o desayunando cerveza. Y mucho menos corriendo para «sudar» las copas de más que hemos ingerido, ya que más del 90% del alcohol que consumimos se metaboliza a través del hígado.

Otra errónea creencia popular consiste en afirmar que cada vez que bebemos alcohol un puñado de neuronas muere. Científicos del Hospital de la Universidad de Heildeberg estudiaron los efectos de dos vasos de vino en el cerebro con un escáner y comprobaron que solo 6 minutos después de beber nuestro cerebro empieza a consumir productos de la degradación del alcohol en vez de glucosa y cambia su actividad, lo que explica que perdamos reflejos o la desinhibición. Químicamente disminuyen sustancias como la creatina, implicada en la obtención y gestión de energía, y la colina, componente de la membrana celular. Pero al día siguiente todo vuelve a la normalidad, lo que implica que los cambios son reversibles.

El mismo estudio demostró que, en contra de lo que solemos pensar, no hay diferencias en el cerebro de hombres y mujeres tras consumir la misma cantidad de alcohol: a todos se nos sube por igual a la cabeza.

Fuente: MUYinteresante

 

 

La resaca de «Año Nuevo» no la evita ningún medicamento

Toca Comer. No hay remedio farmacéutico para la resaca. Marisol Collazos Soto
Contrariamente a lo que muchas personas creen, el consumo de ciertos medicamentos promocionados como «protectores del hígado» o los «anti-resaca» luego de ingerir en exceso bebidas alcohólicas, como por ejemplo en  las celebraciones de Año Nuevo no otorgan ninguna protección ni alivio para la resaca.

El daño hepático que se produce como consecuencia de la ingesta de bebidas alcohólicas es irreversible, sin importar lo que haga o el producto o medicamento que se consuma, el alcohol que ingresa al organismo daña las células del hígado y las destruye, por ello, ningún protector hepático puede evitarlo, detenerlo o controlarlo, mucho menos curar la resaca, eso es un mito.

Peligros latentes

La mezcla irresponsable de alcohol con los medicamentos puede ocasionar mareos, vómitos, adormecimiento, hemorragias y, en casos extremos, paro respiratorio o cardíaco, derrame cerebral y hasta la muerte.

La ingesta de alcohol con fármacos depresores del SNC como son los fármacos ansiolíticos, hipnóticos, opiodes, antihistamínicos, entre otros, produce una mayor alteración psicomotora porque además de la inhibición del metabolismo se potencia el efecto depresor del SNC de cada uno de ellos.

El alcohol también puede aumentar el riesgo de lesiones de la mucosa gástrica además de prolongar el tiempo de hemorragias cuando se ingiere conjuntamente con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
El alcohol tampoco se debe ingerir con paracetamol ya que se incrementa el potencial tóxico a nivel hepático de este analgésico-antipirético tan ampliamente utilizado tanto en la población pediátrica como en el adulto.
En otras situaciones se ha observado que al administrarse alcohol y ciertos medicamentos conjuntamente, se inhibe el metabolismo del alcohol, ésto hace que la concentración del alcohol etílico en sangre, aumente de manera desproporcionada lo que provoca una serie de manifestaciones clínicas desagradables en el paciente tales como náuseas, vómitos, sudoración y enrojecimiento de la cara, a los pocos minutos de la ingestión alcohólica, este fenómeno se conoce como efecto antabuse. Entre estos medicamentos están el disulfiram, algunas cefalosporinas (cefamandol, cefoperazona, cefotetán), la clorpropamida, el ketoconazol y el metronidazol.
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