Por qué los dulces pueden resultar más difíciles de tragar con la edad

Comprendiendo los cambios fisiológicos que convierten las golosinas en serios riesgos de asfixia

La llegada de la Pascua trae consigo canastas repletas de huevos de chocolate, pollitos de malvavisco y gominolas—golosinas que evocan la nostalgia de la infancia y la alegría de la temporada. Sin embargo, para millones de adultos mayores, estos mismos dulces representan algo mucho menos festivo: un riesgo real de asfixia. Aunque solemos asociar los excesos navideños con placer despreocupado, el simple acto de tragar dulces se vuelve cada vez más complejo y peligroso a medida que envejecemos. Comprender por qué ocurre esto requiere examinar la intrincada fisiología de la deglución y cómo se deteriora con el tiempo.

La mecánica de un acto engañosamente simple

Tragar es una de esas funciones corporales que realizamos cientos de veces al día sin pensar conscientemente en ello, pero que implica una coordinación notable entre más de 30 músculos y múltiples nervios craneales. El proceso se desarrolla en tres fases distintas: la fase oral, donde el alimento se mastica y se forma en un bolo; la fase faríngea, donde el bolo se propulsa hacia el esófago mientras se protege la vía aérea; y la fase esofágica, que transporta el alimento al estómago a través de contracciones musculares.

Lo que hace que este proceso sea particularmente vulnerable al deterioro relacionado con la edad es su dependencia de una sincronización precisa. La epiglotis debe volverse hacia abajo para cubrir la tráquea exactamente cuando la faringe se contrae para empujar el alimento hacia el esófago. Un retraso de apenas milisegundos puede resultar en aspiración—la entrada de material en la vía aérea—que puede provocar asfixia, neumonía o incluso la muerte.

Cómo el envejecimiento altera el sistema de deglución

A medida que envejecemos, múltiples cambios estructurales y funcionales comprometen esta secuencia cuidadosamente coreografiada. La sarcopenia, la pérdida de masa muscular relacionada con la edad, afecta con particular severidad los músculos de la lengua, la faringe y el esófago. La investigación indica que la masa muscular faríngea disminuye aproximadamente entre un 30-40% entre la adultez joven y la vejez, reduciendo significativamente la fuerza con la que el alimento puede ser propulsado a través de la garganta.

La producción de saliva también disminuye, creando una condición conocida como xerostomía o boca seca. La saliva cumple funciones críticas en la deglución: lubrica el alimento, inicia la digestión química y une las partículas en un bolo cohesionado. Sin humedad adecuada, las texturas quebradizas como los huevos de chocolate o los recubrimientos polvorientos de las gominolas se vuelven difíciles de manejar, desintegrándose en la boca y dispersando partículas que pueden entrar fácilmente en la vía aérea antes de que se active el reflejo de deglución.

Quizás lo más preocupante es la ralentización de las respuestas neurológicas. Los mecanismos de retroalimentación sensorial que detectan la presencia de alimento en la garganta y activan el cierre protector de la vía aérea se retrasan con la edad. Estudios utilizando videofluoroscopias de deglución han documentado que los adultos mayores frecuentemente exhiben una iniciación retrasada de la deglución faríngea, dejando la vía aérea desprotegida durante intervalos peligrosos.

Por qué los dulces presentan desafíos únicos

No todos los alimentos representan riesgos iguales, y las características particulares de los dulces los hacen especialmente problemáticos para los sistemas de deglución envejecidos. La textura juega un papel crucial. Los dulces duros como las paletas o los discos de caramelo requieren succión sostenida y ablandamiento gradual antes de poder ser tragados con seguridad. Para personas con sensibilidad oral reducida o deterioro cognitivo, la tentación de masticar prematuramente o tragar demasiado pronto crea peligros inmediatos de asfixia.

Los dulces pegajosos presentan peligros diferentes. Los caramelos, el taffy y los dulces a base de malvavisco como los Peeps se adhieren a las prótesis dentales, dentaduras postizas y tejidos orales, requiriendo una presión aumentada de la lengua y una manipulación prolongada para limpiarlos de la boca. Cuando la fuerza de la lengua ha disminuido, estos residuos pueden permanecer en los recesos faríngeos, arriesgando la aspiración durante respiraciones posteriores.

Los dulces de texturas múltiples—piense en huevos de chocolate con cáscaras crujientes o chocolates con recubrimiento duro—combinan elementos suaves, duros y quebradizos que exigen ajustes rápidos en la estrategia de masticación y deglución. El cerebro anciano, con su velocidad de procesamiento reducida por el envejecimiento neurológico, lucha por coordinar estas transiciones rápidas, aumentando la probabilidad de degluciones mal sincronizadas.

El tamaño y la forma importan enormemente. Los huevos de Pascua en miniatura, las gominolas y el maíz dulce son precisamente las dimensiones que pueden atascarse en la vía aérea si se aspiran. A diferencia de las piezas de alimento más grandes que activan reflejos nauseosos inmediatos, estos artículos más pequeños pueden eludir los mecanismos protectores iniciales y quedar atrapados en la laringe o la tráquea.

La epidemia oculta de la disfagia

Los profesionales médicos denominan a las dificultades para tragar «disfagia», y su prevalencia entre los adultos mayores es asombrosa. Las estimaciones sugieren que entre el 15-20% de los adultos mayores que viven en la comunidad experimentan algún grado de disfagia, con tasas que aumentan hasta el 40-60% entre los residentes de hogares de ancianos. Estas cifras probablemente subestiman la prevalencia real, ya que muchos adultos mayores modifican silenciosamente sus comportamientos alimentarios, evitando alimentos problemáticos sin reportar dificultades a los proveedores de salud.

Las consecuencias van más allá de los incidentes inmediatos de asfixia. La aspiración silenciosa—alimento o líquido que entra en la vía aérea sin activar los reflejos de tos—ocurre en hasta el 40% de los pacientes disfágicos y con frecuencia conduce a la neumonía por aspiración, una de las principales causas de hospitalización y muerte en poblaciones de edad avanzada. Incluso sin aspiración, la disfagia crónica causa desnutrición, deshidratación y aislamiento social, ya que las comidas se convierten en fuentes de ansiedad en lugar de placer.

Reconociendo las señales de alarma

Los familiares y cuidadores deben permanecer vigilantes ante indicadores de dificultades para tragar, particularmente durante las reuniones festivas cuando abundan las golosinas tradicionales. La tos durante o inmediatamente después de comer, una calidad de voz húmeda o burbujeante, aclaración frecuente de la garganta, pérdida de peso inexplicable o renuencia a comer alimentos previamente disfrutados, todo ello merece atención. La ausencia de tos no garantiza seguridad, haciendo esencial la evaluación profesional cuando surgen preocupaciones.

Los patólogos del habla y lenguaje especializados en trastornos de deglución pueden realizar evaluaciones comprehensivas, incluyendo estudios de deglución con bario modificado o evaluaciones endoscópicas fibroópticas, para identificar fallas fisiológicas específicas y recomendar intervenciones dirigidas. Estas pueden incluir modificaciones de textura, ejercicios de deglución, ajustes posturales o, en casos severos, métodos alternativos de alimentación.

Preservando el placer, asegurando la seguridad

El objetivo no es eliminar la alegría de las celebraciones festivas sino adaptarlas de manera reflexiva. Las variedades de chocolate más suaves, los postres a base de mousse o el pudín de chocolate pueden satisfacer los antojos de dulce sin presentar desafíos mecánicos. Cortar los artículos más grandes en piezas pequeñas y manejables y asegurar una hidratación adecuada durante el consumo reduce significativamente los riesgos.

Lo más importante es mantener la conciencia de que tragar es una actuación hábil que se deteriora con la edad, lo que nos permite abordar las golosinas festivas con la precaución apropiada. La canasta de Pascua que nos deleitó a los ocho años requiere un manejo diferente a los ochenta—no porque el placer haya disminuido, sino porque la fisiología ha evolucionado. Reconocer esta realidad permite a los adultos mayores participar plenamente en las tradiciones estacionales mientras protegen su salud y dignidad.


El Dr. Sundeep Venkatesan es un investigador especializado en fisiología de la deglución y salud geriátrica. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

Geerado por Kimi

Crisis en la leche infantil: Lactalis y Danone bajo la lupa por toxinas en fórmulas para bebés

En los últimos años, la seguridad de la leche infantil ha vuelto al centro del debate internacional tras detectarse toxinas en ciertos lotes de fórmulas producidas por grandes grupos lácteos, entre ellos Lactalis y Danone. El tema es especialmente sensible: se trata de productos destinados a recién nacidos y lactantes, uno de los colectivos más vulnerables desde el punto de vista sanitario. Cualquier fallo en la cadena de producción, control o distribución puede tener consecuencias graves para la salud y, además, un enorme impacto en la confianza de las familias.

Este artículo analiza el contexto de estos incidentes, los riesgos de las toxinas en fórmulas infantiles, la respuesta de las empresas y las autoridades, y las lecciones que deja esta crisis para la industria alimentaria y los consumidores.

¿Qué tipo de toxinas pueden aparecer en la leche infantil?

Cuando se habla de “toxinas” en fórmulas para bebés, normalmente se hace referencia a dos grandes categorías:

Contaminación microbiológica

    • Bacterias como Salmonella o Cronobacter sakazakii pueden contaminar la leche en polvo durante la producción o el envasado.
    • Estas bacterias pueden provocar infecciones gastrointestinales graves, sepsis o meningitis en recién nacidos, especialmente en prematuros o bebés con sistemas inmunitarios debilitados.

    Contaminación química

      • Micotoxinas (toxinas producidas por hongos) que pueden aparecer en materias primas como cereales o ingredientes vegetales añadidos.
      • Residuos de limpieza, lubricantes industriales o contaminantes ambientales que, en casos extremos, pueden llegar al producto final si los protocolos de seguridad fallan.

      En el caso de la leche infantil, incluso niveles bajos de contaminación son motivo de alarma, porque los bebés consumen el producto de forma exclusiva o casi exclusiva durante sus primeros meses de vida.

      Cómo se desencadena una crisis: del laboratorio al titular

      Las crisis de seguridad alimentaria suelen seguir un patrón similar:

      • 1 Detección del problema
      • Un laboratorio interno, una inspección oficial o un hospital detectan un caso sospechoso (por ejemplo, un bebé enfermo cuya única fuente de alimentación era una fórmula concreta).
      • Se realizan análisis microbiológicos o químicos que apuntan a un lote específico de producto.
      • 2 Investigación y trazabilidad
      • Se rastrea el origen del lote: planta de producción, fecha, líneas de envasado, proveedores de materias primas.
      • Se revisan registros de limpieza, mantenimiento, controles de calidad y posibles incidencias previas.
      • 3 Retirada de productos (recall)
      • Si se confirma el riesgo, la empresa, en coordinación con las autoridades, ordena la retirada de los lotes afectados.
      • Se emiten comunicados a distribuidores, farmacias, supermercados y al público, indicando marcas, fechas de caducidad y números de lote.
      • 4 Comunicación pública y gestión de la reputación
      • La forma en que la empresa comunica (rápida, transparente, defensiva o evasiva) influye enormemente en la percepción social.
      • En el caso de grandes grupos como Lactalis y Danone, cualquier error de comunicación se amplifica a escala global.

      El impacto en Lactalis y Danone

      Lactalis y Danone son dos de los mayores actores mundiales en el mercado de productos lácteos y fórmulas infantiles. Cuando se ven implicados en incidentes de seguridad, el impacto se produce en varios niveles:

      • 1 Confianza de los consumidores
      • Los padres tienden a reaccionar con rapidez: cambian de marca, consultan al pediatra y, en muchos casos, optan por productos percibidos como más seguros o “locales”.
      • La confianza perdida en el segmento infantil puede extenderse a otras categorías de la marca (yogures, leches líquidas, postres).
      • 2 Costes económicos directos
      • Retirada de productos en múltiples países.
      • Destrucción de lotes, limpieza y desinfección de instalaciones, paradas de producción.
      • Indemnizaciones, posibles demandas colectivas y sanciones administrativas.
      • 3 Daño reputacional y regulatorio
      • Mayor escrutinio por parte de autoridades sanitarias y organismos de control.
      • Revisión de licencias, auditorías más frecuentes y exigentes.
      • Necesidad de invertir en campañas de imagen y en reforzar los sistemas de calidad.

      Respuesta de las empresas: entre la obligación y la oportunidad

      Cuando se detecta un problema de seguridad, las empresas tienen la obligación legal de actuar, pero también una oportunidad de demostrar responsabilidad y transparencia. Las mejores prácticas incluyen:

      • Retirada rápida y amplia
        No limitarse al lote mínimo afectado, sino ampliar el recall de forma preventiva para evitar riesgos residuales y dudas en los consumidores.
      • Transparencia en la información
        Explicar qué ha ocurrido, qué riesgos existen, qué lotes están afectados y qué deben hacer los padres. Evitar minimizar el problema o usar un lenguaje ambiguo.
      • Colaboración con autoridades y expertos independientes
        Permitir auditorías externas, publicar resultados de investigaciones y, si es necesario, rediseñar procesos de producción y control.
      • Refuerzo de los sistemas de calidad
        Invertir en mejores sistemas de trazabilidad, controles microbiológicos más frecuentes, formación del personal y modernización de instalaciones.

      Para grupos como Lactalis y Danone, que operan en decenas de países, la coherencia global en la respuesta es clave: un mensaje claro y uniforme, adaptado a cada idioma y contexto regulatorio, pero sin contradicciones.

      El papel de las autoridades sanitarias

      Las agencias de seguridad alimentaria y los ministerios de salud tienen un rol central:

      • Vigilancia y control
        Realizar inspecciones periódicas, revisar planes de autocontrol de las empresas y exigir la notificación inmediata de cualquier incidente.
      • Comunicación al público
        Emitir alertas claras, accesibles y actualizadas, especialmente a pediatras, hospitales y centros de salud.
      • Coordinación internacional
        En la Unión Europea y otros bloques regionales, los sistemas de alerta rápida permiten que un problema detectado en un país se comunique de inmediato al resto, evitando que productos contaminados sigan circulando.

      ¿Qué pueden hacer los padres?

      Aunque la responsabilidad principal recae en las empresas y las autoridades, las familias pueden tomar algunas precauciones:

      1. Revisar siempre el número de lote y la fecha de caducidad
        Especialmente cuando se han anunciado retiradas de productos.
      2. Seguir las recomendaciones de preparación
      • Usar agua potable segura.
      • Preparar la fórmula justo antes de su consumo.
      • No conservar biberones preparados durante muchas horas a temperatura ambiente.
      1. Estar atentos a síntomas en el bebé
        Fiebre, diarrea intensa, vómitos persistentes, letargo o rechazo de la alimentación deben motivar una consulta médica inmediata, mencionando siempre la marca y el lote de la fórmula utilizada.
      2. Informarse por canales oficiales
        Consultar páginas de ministerios de salud, agencias de seguridad alimentaria y comunicados oficiales, evitando rumores o cadenas de mensajes sin fuente fiable.

      Lecciones para el futuro

      La crisis de las toxinas en fórmulas infantiles que ha salpicado a grandes grupos como Lactalis y Danone pone de manifiesto varias lecciones:

      • La seguridad alimentaria no es negociable
        En productos destinados a bebés, el margen de error es prácticamente cero. Cualquier ahorro en controles o mantenimiento puede salir carísimo en términos humanos y económicos.
      • La transparencia es la mejor estrategia
        Intentar ocultar, minimizar o retrasar la información suele agravar la crisis. Las familias valoran más una empresa que reconoce el problema y actúa con rapidez que una que aparenta perfección pero se muestra opaca.
      • La confianza se construye a largo plazo y se pierde en un día
        Recuperar la credibilidad tras un incidente grave requiere años de buen comportamiento, inversiones en seguridad y una comunicación honesta y constante.

      En un mercado globalizado, donde las fórmulas infantiles viajan de una punta a otra del mundo, la coordinación entre empresas, autoridades y profesionales sanitarios es esencial. La prioridad debe ser siempre la misma: proteger la salud de los más pequeños, por encima de cualquier interés comercial.

      Conduciendo, ni una gota de alcohol

      Toca Comer. Al volante, ni una gota de alcohol. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

      Más allá de las cuestiones de límites y sanciones, lo que hay que tener presente es que el alcohol, desde poco que se beba, ya tiene efectos sobre la capacidad de conducción del conductor, aunque este no llegue a darse cuenta. No es un capricho del legislador, está comprobado internacionalmente en diferentes estudios y pruebas.

      Claro está que cuanto más alcohol se haya tomado, más notables son sus efectos y en peores condiciones estará el conductor, pero no hay que ignorar que incluso con una sola cerveza, y sin superar el límite legal, ya no tenemos la misma capacidad que sin esa cerveza.

      El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central y afecta a su normal funcionamiento. Para que nos entendamos, nuestro cerebro va a funcionar peor, más despacio, con peor capacidad. Esto en un conductor se traduce en que:

      – Se infravaloran los riesgos.
      – Comportamiento impulsivo.
      – Se tiene una sensación de falsa seguridad.
      – Disminuye la velocidad de reacción del conductor y sus reflejos.
      – Empeora la coordinación.
      – Empeora la capacidad visual, se ve peor de lejos.
      – Es más difícil calcular las distancias y la velocidad.

      Si además, a los propios efectos del alcohol sumamos los propios del día a día, como por ejemplo tener que conducir de noche, al regresar de fiesta después de un día de trabajo, cuando además estamos cansados y puede empezar a aparecer el sueño, debemos ser conscientes de que nuestra capacidad al volante se ve claramente mermada.

      No debemos olvidar que aproximadamente entre el 40 y el 50% de los accidentes mortales está presente el alcohol. El mejor consejo que se puede dar, para conducir con toda la precaución posible, hace todavía válido aquel eslogan de los años 80: “si bebes, no conduzcas”.

      Ampliar en:  CIRCULA SEGURO

       

      Fuente:

      ¿Sabemos lo que comemos?

      Nunca hemos tenido acceso a tanta información sobre lo que comemos como hoy. Aun así, se han cometido fraudes alimentarios de motivación económica desde que se comenzó a comerciar con los alimentos. El biólogo Kepa Escuredo, responsable del área de sistemas de detección para la calidad y seguridad alimentaria de AZTI-Tecnalia explica en esta charla algunos avances científicos que permiten determinar si la carne de ternera contiene caballo o si las anchoas que compramos pensando que se han pescado en el Cantábrico vienen en realidad del Mediterráneo o de Marruecos.

      Fuente: CUADERNO DE CULTURA CIENTÍFICA

      Marisol Collazos Soto - Rafael Barzanallana

      Acrilamida y patatas fritas

      Toca Comer. Acrilamida y patatas fritas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

      En el año 1997, las vacas de la península de Bjare en el suroeste de Suecia empezaron a manifestar síntomas de parálisis e, incluso, a morirse. Al mismo tiempo, sus preocupados dueños comprobaban que peces de distintas especies aparecían muertos en las aguas del mismo territorio. Todas las sospechas se dirigieron hacia la construcción del gigantesco túnel de Hallandsås, destinado al ferrocarril, todo un cúmulo de problemas desde su inicio, por el carácter poroso del terreno y en el que se habían producido muchas grietas que habían sido selladas con un producto denominado Rhoca-Gil, que se había demostrado que era el causante de que grandes cantidades de acrilamida se hubieran liberado al medio, contaminando tierras y aguas superficiales. Los propios trabajadores del túnel mostraban síntomas relacionados con la neurotoxicidad de la acrilamida. El asunto, sin embargo, tuvo una derivada imprevista que es la que vamos a relatar aquí.

      Una tal Dra.Törnqvist, del Departamento de Química Medioambiental de la Universidad de Estocolmo, fue la encargada de estudiar los niveles de contaminación de los trabajadores del túnel. Tal y como mandan los cánones sobre exposición ocupacional a una sustancia química, además de una población representativa de dichos trabajadores, se eligió otra de control con ciudadanos que no habían estado expuestos a los problemas del túnel.

      Y para sorpresa de los investigadores, se encontró que la sangre del grupo de control contenía también preocupantes niveles de acrilamida. A la vista de los resultados de dicho grupo, la hipótesis más razonable era que los citados niveles de acrilamida debieran provenir de la ingesta de la misma en la dieta. El resultado fue tan impactante que los datos estuvieron “congelados”, hasta su publicación en 2002 en la revista Journal of Agriculture and FoodChemistry.

      Hoy existe un amplio consenso según el cual la acrilamida surge como consecuencia de las reacciones de Maillard, una compleja familia de reacciones químicas que se dan a alta temperatura y que proporcionan el aroma, el sabor y el color de muchos de nuestros alimentos (por ejemplo, el de la carne a la plancha).

      En general, implican el concurso simultáneo de carbohidratos y aminoácidos, que se descomponen por acción del calor y generan una pléyade de moléculas nuevas que, a su vez, pueden reaccionar entre ellas. En el caso de las patatas fritas el carbohidrato es el almidón y el aminoácido la asparraguina. Uno de los subproductos finales de ese complicado proceso es la acrilamida de marras.

      La acrilamida, como ya se ha mencionado, es tenida por neurotóxica y, además, diversos estudios llevados a cabo con ratas de laboratorio han mostrado su carácter cancerígeno, lo que indujo a que, en 1994, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) la declarara como posible cancerígeno para humanos en el Grupo 2A. En los últimos años, y como consecuencia de la alarma creada tras las revelaciones de la Dra. Törnqvist, diversas agencias de Salud Alimentaria y otros organismos que velan por nuestra salud han tratado de establecer niveles de ingesta diaria que puedan resultar más o menos seguros para la población.

      Y es en este apartado en el que deben clarificarse los términos pues, en caso contrario, la alarma está asegurada.

      Artículo completo en: NAUKAS

      Los peligros de la agricultura ‘orgánica’

      Toca Comer. Los peligros de la agricultura 'orgánica'. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

      Mauricio-José Schwarz explica por qué la agricultura ‘orgánica’ es más peligrosa que la industrial:

      Los cultivos orgánicos no están sujetos a los mismos requisitos que los cultivos industriales, debido a la presión de los alternativistas. Esto facilita cosas como el brote de E. coli de Alemania, que fue todo un escándalo hasta que su origen se identificó en unos cultivos orgánicos y entonces todos los ecolojetas callaron de modo cómplice aunque murieron 53 personas.

      Estos no sólo son los controles en cuanto a higiene, sino en cuanto a uso de pesticidas y en cuanto a características del producto en sí, que no tiene que cumplir los parámetros que sí tienen que cumplir otros cultivos. Por ejemplo, los pesticidas «naturales» de la agricultura orgánica como las soluciones de cobre (que usan como fungicida) se quedan para siempre contaminando la tierra, pues no tienen que ser biodegradables como lo son los modernos pesticidas autorizados. Otro usado frecuentemente, la rotenona, se ha vinculado claramente (en estudios serios, no tipo Séralini) a la enfermedad de Parkinson

      Si bien ha habido brotes de E.coli y de salmonella, la desregulación conlleva muchos otros peligros, que también se han materializado.

      Por ejemplo, se han hallado productos ‘orgánicos’ con arañas venenosasranas vivasrestos metálicos y, en comida ‘orgánica’ para bebés incluso se halló arsénico.

      La falta de controles también ha llevado al no-etiquetamiento de productos con ingredientes a los que hay alergias, poniendo riesgo a millones de consumidores.

      Y se sabe que los pollos ‘orgánicos’ tienen tres veces más probabilidades de estar infectados con bacilos Campylobacter, que pueden causar parálisis y la muerte, que los pollos industriales.

      Mientras tanto, ningún transgénico ha causado jamás ni siquiera un resfriado común, pero las transnacionales naturistas y ‘orgánicas’ pretenden etiquetarlos como si fueran peligrosos.

      Fuente: DE AVANZADA

      Más de 600 publicaciones científicas avalan la seguridad de los alimentos transgénicos

      Toca Comer. Seguridad transgénicos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

      A día de hoy la seguridad de los alimentos y cultivos transgénicos está más que demostrada científicamente por estudios revisados. Desde ChileBio han realizado un recopilatorio de 610 publicaciones científicas llevadas a cabo en los últimos 30 años y publicadas en revistas científicas con revisiones por pares que avalan la seguridad e inocuidad de los alimentos derivados de los cultivos biotecnológicos.

      Según la entidad chilena, estos trabajos, junto con las pruebas exigidas por los países que regulan los cultivos transgénicos, representan la evidencia del consenso de la comunidad científica sobre la inocuidad de los alimentos derivados de los cultivos transgénicos, unos alimentos seguros tanto para la alimentación animal y humana.

      Estos 610 estudios científicos demuestran que estos alimentos no producen alergias, no son tóxicos y sonequivalentes nutricionalmente a sus homólogos convencionales. El listado que ha elaborado ChileBio contiene sólo trabajos originales (sin considerar resúmenes y revisiones científicas), los cuales pueden ser encontrados en las bases de datos de artículos científicos.

      El listado puede ser descargado en PDF en la página web de ChileBio.

      Oportunidad para demostrar sus posiciones los antitransgéicos

      Toca Comer.   . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

      La publicación Interantional Journal of Biotechnology  ha realizado  una convocatoria para enviarles papers sobre los efectos -tanto benéficos como dañinos- de los transgénicos, en un esfuerzo por recopilar la mejor evidencia disponible.

      El número especial se centrará en ofrecer tendencias a largo plazo basadas en las evaluaciones de los estudios sobre los impactos ambientales y de salud de la biotecnología agrícola. También se dará la bienvenida a los estudios de casos de tales impactos que proporcionan la mejor evidencia disponible.

      Desde el primer lanzamiento comercial de cultivos transgénicos se han producido una serie de controversias importantes que capturaron la atención internacional de los medios de comunicación. Sin embargo, su resolución ha recibido a duras penas atención. Esta edición especial incluirá también documentos sobre esas controversias, haciendo especial hincapié en las lecciones de sus políticas.

      Temáticas cubiertas

      Los temas adecuados incluyen, pero no están limitados a:

      • Historia de la adopción de la biotecnología agrícola
      • Evolución de la normativa en materia de biotecnología agrícola
      • Tendencias de los tratados internacionales que rigen la biotecnología agrícola
      • Los impactos ambientales negativos de la biotecnología agrícola
      • Impactos ambientales positivos de la biotecnología agrícola
      • Los impactos negativos de la biotecnología agrícola en la salud
      • Impactos positivos para la salud de la biotecnología agrícola
      • Impactos económicos negativos de la biotecnología agrícola
      • Las repercusiones económicas positivas de la biotecnología
      • Nuevas tendencias en la regulación nacional de la biotecnología agrícola
      • Nuevas tendencias en el comercio internacional de la biotecnología agrícola
      • La economía política de la biotecnología agrícola
      • La percepción pública de la biotecnología agrícola
      • Controversias públicas sobre los impactos ecológicos de la biotecnología agrícola
      • Controversias públicas sobre impactos en la salud de la biotecnología agrícola
      • Controversias públicas sobre los impactos económicos de la biotecnología agrícola

      Notas para los posibles autores

      Las contribuciones no deben haber sido publicadas anteriormente ni estar actualmente bajo consideración para publicación en otra parte. (Nota: Los documentos de conferencia sólo podrán presentarse si el paper no tuvo derechos de autor originalmente y si ha sido completamente reescrito).

      Todos los artículos son arbitrados por un proceso de revisión por pares.

      Bien, ahí lo tienen. Toda una oportunidad para demostrar lo perversa que es la producción de Monsanto, para ser publicada en una revista científica de amplia trayectoria y con revisión por pares.

      Es lo que siempre les ha faltado a los antitransgénicos. A ver cómo aprovechan esta oportunidad.

      Fuente:  DE AVANZADA



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