Conduciendo, ni una gota de alcohol

Toca Comer. Al volante, ni una gota de alcohol. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Más allá de las cuestiones de límites y sanciones, lo que hay que tener presente es que el alcohol, desde poco que se beba, ya tiene efectos sobre la capacidad de conducción del conductor, aunque este no llegue a darse cuenta. No es un capricho del legislador, está comprobado internacionalmente en diferentes estudios y pruebas.

Claro está que cuanto más alcohol se haya tomado, más notables son sus efectos y en peores condiciones estará el conductor, pero no hay que ignorar que incluso con una sola cerveza, y sin superar el límite legal, ya no tenemos la misma capacidad que sin esa cerveza.

El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central y afecta a su normal funcionamiento. Para que nos entendamos, nuestro cerebro va a funcionar peor, más despacio, con peor capacidad. Esto en un conductor se traduce en que:

– Se infravaloran los riesgos.
– Comportamiento impulsivo.
– Se tiene una sensación de falsa seguridad.
– Disminuye la velocidad de reacción del conductor y sus reflejos.
– Empeora la coordinación.
– Empeora la capacidad visual, se ve peor de lejos.
– Es más difícil calcular las distancias y la velocidad.

Si además, a los propios efectos del alcohol sumamos los propios del día a día, como por ejemplo tener que conducir de noche, al regresar de fiesta después de un día de trabajo, cuando además estamos cansados y puede empezar a aparecer el sueño, debemos ser conscientes de que nuestra capacidad al volante se ve claramente mermada.

No debemos olvidar que aproximadamente entre el 40 y el 50% de los accidentes mortales está presente el alcohol. El mejor consejo que se puede dar, para conducir con toda la precaución posible, hace todavía válido aquel eslogan de los años 80: “si bebes, no conduzcas”.

Ampliar en:  CIRCULA SEGURO

 

Fuente:

¿Sabemos lo que comemos?

Nunca hemos tenido acceso a tanta información sobre lo que comemos como hoy. Aun así, se han cometido fraudes alimentarios de motivación económica desde que se comenzó a comerciar con los alimentos. El biólogo Kepa Escuredo, responsable del área de sistemas de detección para la calidad y seguridad alimentaria de AZTI-Tecnalia explica en esta charla algunos avances científicos que permiten determinar si la carne de ternera contiene caballo o si las anchoas que compramos pensando que se han pescado en el Cantábrico vienen en realidad del Mediterráneo o de Marruecos.

Fuente: CUADERNO DE CULTURA CIENTÍFICA

Marisol Collazos Soto - Rafael Barzanallana

Acrilamida y patatas fritas

Toca Comer. Acrilamida y patatas fritas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

En el año 1997, las vacas de la península de Bjare en el suroeste de Suecia empezaron a manifestar síntomas de parálisis e, incluso, a morirse. Al mismo tiempo, sus preocupados dueños comprobaban que peces de distintas especies aparecían muertos en las aguas del mismo territorio. Todas las sospechas se dirigieron hacia la construcción del gigantesco túnel de Hallandsås, destinado al ferrocarril, todo un cúmulo de problemas desde su inicio, por el carácter poroso del terreno y en el que se habían producido muchas grietas que habían sido selladas con un producto denominado Rhoca-Gil, que se había demostrado que era el causante de que grandes cantidades de acrilamida se hubieran liberado al medio, contaminando tierras y aguas superficiales. Los propios trabajadores del túnel mostraban síntomas relacionados con la neurotoxicidad de la acrilamida. El asunto, sin embargo, tuvo una derivada imprevista que es la que vamos a relatar aquí.

Una tal Dra.Törnqvist, del Departamento de Química Medioambiental de la Universidad de Estocolmo, fue la encargada de estudiar los niveles de contaminación de los trabajadores del túnel. Tal y como mandan los cánones sobre exposición ocupacional a una sustancia química, además de una población representativa de dichos trabajadores, se eligió otra de control con ciudadanos que no habían estado expuestos a los problemas del túnel.

Y para sorpresa de los investigadores, se encontró que la sangre del grupo de control contenía también preocupantes niveles de acrilamida. A la vista de los resultados de dicho grupo, la hipótesis más razonable era que los citados niveles de acrilamida debieran provenir de la ingesta de la misma en la dieta. El resultado fue tan impactante que los datos estuvieron “congelados”, hasta su publicación en 2002 en la revista Journal of Agriculture and FoodChemistry.

Hoy existe un amplio consenso según el cual la acrilamida surge como consecuencia de las reacciones de Maillard, una compleja familia de reacciones químicas que se dan a alta temperatura y que proporcionan el aroma, el sabor y el color de muchos de nuestros alimentos (por ejemplo, el de la carne a la plancha).

En general, implican el concurso simultáneo de carbohidratos y aminoácidos, que se descomponen por acción del calor y generan una pléyade de moléculas nuevas que, a su vez, pueden reaccionar entre ellas. En el caso de las patatas fritas el carbohidrato es el almidón y el aminoácido la asparraguina. Uno de los subproductos finales de ese complicado proceso es la acrilamida de marras.

La acrilamida, como ya se ha mencionado, es tenida por neurotóxica y, además, diversos estudios llevados a cabo con ratas de laboratorio han mostrado su carácter cancerígeno, lo que indujo a que, en 1994, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) la declarara como posible cancerígeno para humanos en el Grupo 2A. En los últimos años, y como consecuencia de la alarma creada tras las revelaciones de la Dra. Törnqvist, diversas agencias de Salud Alimentaria y otros organismos que velan por nuestra salud han tratado de establecer niveles de ingesta diaria que puedan resultar más o menos seguros para la población.

Y es en este apartado en el que deben clarificarse los términos pues, en caso contrario, la alarma está asegurada.

Artículo completo en: NAUKAS

Los peligros de la agricultura ‘orgánica’

Toca Comer. Los peligros de la agricultura 'orgánica'. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Mauricio-José Schwarz explica por qué la agricultura ‘orgánica’ es más peligrosa que la industrial:

Los cultivos orgánicos no están sujetos a los mismos requisitos que los cultivos industriales, debido a la presión de los alternativistas. Esto facilita cosas como el brote de E. coli de Alemania, que fue todo un escándalo hasta que su origen se identificó en unos cultivos orgánicos y entonces todos los ecolojetas callaron de modo cómplice aunque murieron 53 personas.

Estos no sólo son los controles en cuanto a higiene, sino en cuanto a uso de pesticidas y en cuanto a características del producto en sí, que no tiene que cumplir los parámetros que sí tienen que cumplir otros cultivos. Por ejemplo, los pesticidas «naturales» de la agricultura orgánica como las soluciones de cobre (que usan como fungicida) se quedan para siempre contaminando la tierra, pues no tienen que ser biodegradables como lo son los modernos pesticidas autorizados. Otro usado frecuentemente, la rotenona, se ha vinculado claramente (en estudios serios, no tipo Séralini) a la enfermedad de Parkinson

Si bien ha habido brotes de E.coli y de salmonella, la desregulación conlleva muchos otros peligros, que también se han materializado.

Por ejemplo, se han hallado productos ‘orgánicos’ con arañas venenosasranas vivasrestos metálicos y, en comida ‘orgánica’ para bebés incluso se halló arsénico.

La falta de controles también ha llevado al no-etiquetamiento de productos con ingredientes a los que hay alergias, poniendo riesgo a millones de consumidores.

Y se sabe que los pollos ‘orgánicos’ tienen tres veces más probabilidades de estar infectados con bacilos Campylobacter, que pueden causar parálisis y la muerte, que los pollos industriales.

Mientras tanto, ningún transgénico ha causado jamás ni siquiera un resfriado común, pero las transnacionales naturistas y ‘orgánicas’ pretenden etiquetarlos como si fueran peligrosos.

Fuente: DE AVANZADA

Más de 600 publicaciones científicas avalan la seguridad de los alimentos transgénicos

Toca Comer. Seguridad transgénicos. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

A día de hoy la seguridad de los alimentos y cultivos transgénicos está más que demostrada científicamente por estudios revisados. Desde ChileBio han realizado un recopilatorio de 610 publicaciones científicas llevadas a cabo en los últimos 30 años y publicadas en revistas científicas con revisiones por pares que avalan la seguridad e inocuidad de los alimentos derivados de los cultivos biotecnológicos.

Según la entidad chilena, estos trabajos, junto con las pruebas exigidas por los países que regulan los cultivos transgénicos, representan la evidencia del consenso de la comunidad científica sobre la inocuidad de los alimentos derivados de los cultivos transgénicos, unos alimentos seguros tanto para la alimentación animal y humana.

Estos 610 estudios científicos demuestran que estos alimentos no producen alergias, no son tóxicos y sonequivalentes nutricionalmente a sus homólogos convencionales. El listado que ha elaborado ChileBio contiene sólo trabajos originales (sin considerar resúmenes y revisiones científicas), los cuales pueden ser encontrados en las bases de datos de artículos científicos.

El listado puede ser descargado en PDF en la página web de ChileBio.

Oportunidad para demostrar sus posiciones los antitransgéicos

Toca Comer.   . Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

La publicación Interantional Journal of Biotechnology  ha realizado  una convocatoria para enviarles papers sobre los efectos -tanto benéficos como dañinos- de los transgénicos, en un esfuerzo por recopilar la mejor evidencia disponible.

El número especial se centrará en ofrecer tendencias a largo plazo basadas en las evaluaciones de los estudios sobre los impactos ambientales y de salud de la biotecnología agrícola. También se dará la bienvenida a los estudios de casos de tales impactos que proporcionan la mejor evidencia disponible.

Desde el primer lanzamiento comercial de cultivos transgénicos se han producido una serie de controversias importantes que capturaron la atención internacional de los medios de comunicación. Sin embargo, su resolución ha recibido a duras penas atención. Esta edición especial incluirá también documentos sobre esas controversias, haciendo especial hincapié en las lecciones de sus políticas.

Temáticas cubiertas

Los temas adecuados incluyen, pero no están limitados a:

  • Historia de la adopción de la biotecnología agrícola
  • Evolución de la normativa en materia de biotecnología agrícola
  • Tendencias de los tratados internacionales que rigen la biotecnología agrícola
  • Los impactos ambientales negativos de la biotecnología agrícola
  • Impactos ambientales positivos de la biotecnología agrícola
  • Los impactos negativos de la biotecnología agrícola en la salud
  • Impactos positivos para la salud de la biotecnología agrícola
  • Impactos económicos negativos de la biotecnología agrícola
  • Las repercusiones económicas positivas de la biotecnología
  • Nuevas tendencias en la regulación nacional de la biotecnología agrícola
  • Nuevas tendencias en el comercio internacional de la biotecnología agrícola
  • La economía política de la biotecnología agrícola
  • La percepción pública de la biotecnología agrícola
  • Controversias públicas sobre los impactos ecológicos de la biotecnología agrícola
  • Controversias públicas sobre impactos en la salud de la biotecnología agrícola
  • Controversias públicas sobre los impactos económicos de la biotecnología agrícola

Notas para los posibles autores

Las contribuciones no deben haber sido publicadas anteriormente ni estar actualmente bajo consideración para publicación en otra parte. (Nota: Los documentos de conferencia sólo podrán presentarse si el paper no tuvo derechos de autor originalmente y si ha sido completamente reescrito).

Todos los artículos son arbitrados por un proceso de revisión por pares.

Bien, ahí lo tienen. Toda una oportunidad para demostrar lo perversa que es la producción de Monsanto, para ser publicada en una revista científica de amplia trayectoria y con revisión por pares.

Es lo que siempre les ha faltado a los antitransgénicos. A ver cómo aprovechan esta oportunidad.

Fuente:  DE AVANZADA

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