Aceite recalentado para freír puede generar sustancias tóxicas

Toca Comer. Aceite recalentado para freír puede generar sustancias tóxicas. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

Investigadoras de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han descubierto por primera vez en alimentos la presencia de determinados aldehídos sospechosos de estar detrás de enfermedades neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer. Estos compuestos tóxicos aparecen en algunos aceites cuando se calientan a temperatura de fritura.

Según han explicado las autoras del estudio a la agencia SINC, el trabajo confirma la presencia simultánea en el aceite de fritura de varios aldehídos tóxicos del grupo de los oxigenados, insaturados, como el 4-hidroxi-[E]-2nonenal. Además, dos de ellos se describen por primera vez en alimentos (4-oxo-[E]-2-decenal y 4-oxo-[E]-2-undecenal). Hasta ahora estas sustancias solo se habían citado en estudios biomédicos, donde se relaciona su existencia en el organismo con diversos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer y el párkinson.

Los aldehídos tóxicos se generan como consecuencia de la degradación de los ácidos grasos del aceite y, aunque algunos son volátiles, otros permanecen en él después de la fritura. De esta forma, si se reutiliza el aceite, se pueden incorporar a los alimentos cocinados. Como son compuestos muy reactivos pueden reaccionar con proteínas, hormonas y enzimas del organismo e impedir su buen funcionamiento.

El experimento, que publica la revista Food Chemistry, ha consistido en calentar a 190 C en una freidora industrial tres tipos de aceite: de oliva, girasol y lino. La operación se realizó durante 40 horas (ocho horas al día) en los dos primeros y en 20 horas para el caso del aceite lino. Este último no se usa habitualmente para cocinar en occidente, pero se ha seleccionado por su alto contenido en grupos omega 3. Los resultados revelan que los aceites de girasol y lino -especialmente el primero-, son los que generan más cantidad de aldehídos tóxicos y en menos tiempo. Por el contrario, el aceite de oliva, que presenta mayor concentración de ácidos monoinsaturados (como el oleico), genera menos y más tarde estos compuestos nocivos.

Fuente: muyINTERESANTE

Las bisabuelas pueden ser responsables de la obesidad actual

Toca Comer. Las bisabuelas pueden ser responsables de la obesidad actual. Marisol Collazos Soto, Rafael Barzanallana

No importa qué tan sana sea la vida que llevamos, los tóxicos medioambientales a los que se expusieron nuestras madres, abuelas e incluso bisabuelas durante el embarazo pueden influir en las enfermedades que desarrollemos.

Investigadores de la Universidad de Washington se dieron a la tarea de hacer una lista de químicos que encontramos a diario en el ambiente y que, debido a la epigenética, causan enfermedades generaciones después.

Dos trabajos liderados por el biólogo molecular Michael Skinner, publicados por separado en PLOS ONE y Reproductive Toxicology, indican que la exposición a plastificadores -presentes en botellas de plástico- y a hidrocarburos -como el combustible de aeronaves-, pueden ser una causa de obesidad tres generaciones más tarde.

También pueden influir en el desarrollo de enfermedades de riñón, próstata, testículos y ovarios, así como en anormalidades relacionadas a la pubertad.

«Es la primera vez que probamos estas dos exposiciones medioambientales y descubrimos que los dos (químicos) promueven enfermedades transgeneracionales», le explicó Skinner a BBC Mundo.

Este fenómeno se debe a la «herencia transgeneracional epigenética». Al mismo tiempo que los animales (incluidos los humanos) heredan características de las secuencias de ADN de sus padres, también tienen una herencia epigenética con la activación o desactivación de algunos genes.

Vea: Epigenética, la nueva frontera de la medicina

Ampliar en: BBC  MUNDO 

Canadá, el primer país en declarar el bisfenol A compuesto tóxico

Canadá ha sido el primer país del mundo en declarar oficialmente en bisfenol A (BPA), un compuesto plástico muy empleado como contenedor de comida, como un tóxico a evitar.

El BPA se ha relacionado con un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes en humanos. Estudios realizados en animales han determinado que el bisfenol A puede mimetizar el efecto de los estrógenos, bloqueando la señalización hormonal normal, lo que es preocupante especialmente en bebés que ingieran cantidades significativas de esta sustancia.

¿Qué cantidad de esta sustancia es necesaria para alcanzar la toxicidad? La respuesta no está nada clara. De hecho la comisión de seguridad alimentaria de la UE declaró que el BPA que forma parte de los envases no supone ningún peligro para la salud. La FDA de EEUU llegó a conclusiones similares, aunque no recomendaba elevadas exposiciones a este compuesto.

Sin embargo Canadá ha sido mucho más prudente. Prohibió el bisfenol A en los biberones en el 2008 y dijo que no había una gran urgencia para prohibirlo en otros recipientes en ese momento. A principios de este año un trabajo en la revista Nature no fueron concluyentes sobre la toxicidad del bisfenol A. A pesar de ello, y mientras el debate sigue en otros países, Canadá lo ha incorporado en la lista de productos que no deben de entrar en contacto con los alimentos.

Fuentes:

– Mark Peplow (2010) The Great Beyond – Nature

– Martin Mittelstaedt. Canada first to declare bisphenol A toxic. The globe and mail 14-10-2010.

Fuente:  La Ciencia y sus Demonios

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