






«Bienvenidos a una realidad que debemos evitar». Este eslogan introductorio de la página web de Abortion Travel resume su esencia y lo que ha motivado a la Coordinadora Española para el Lobby Europeo de Mujeres (CELEM) a lanzar esta agencia de viajes ficticia. Ofertas de hoteles, vuelos y clínicas en el extranjero en las que se permite abortar libremente que no se comercializan, sino que intentan concienciar a las mujeres de «los derechos que les va a arrebatar la ley de Gallardón si se aprobase».
«Decide en París». «Tu opción en Lisboa». « Sé libre en Londres«. Folletos con imágenes de las principales ciudades europeas, dignas de cualquier promoción turística, esconden un mensaje que preocupa a muchas asociaciones de mujeres: la interrupción libre del embarazo solo será posible en el extranjero si se aprueba la «ley orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada» del ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, denuncian desde CELEM.
Rosa Escapa, presidenta de CELEM, ha presentado la iniciativa Abortion Travel en el local temporal que estará abierto en Madrid hasta este sábado 12, en la calle Infanta de las Mercedes de Madrid. «El objetivo de la campaña es denunciar que si la ley del ministro Gallardón sale adelante, los derechos de las mujeres se retrotraerán más de 30 años, a la época de la dictadura franquista», critica Escapa.
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Veo en todos los telediarios a Ruiz-Gallardón explicar la vieja ley, alumbrada de nuevo por la más rancia España, ese proyecto de ley que les da el poder de decidir dentro del propio cuerpo de las mujeres. Se le llena la boca de derechos encontrados, pero hasta para referirse a uno de ellos lo hace en latín, lengua muerta, que es la oficial de ese secular poder que inspira -quizás ordena- el retroceso y la agresión contra las mujeres; por una vez, no habla “de acercar la normativa a los países de nuestro entorno”, esa Europa que, con amplia mayoría, hace muchos años que respeta la integridad de las mujeres.
Este ministro de presunta Justicia me hace recordar tiempos remotos; aquellos años en que la UCD prolongaba sus estertores, y las mujeres -primero las vanguardias feministas, pronto la mayoría social- clamaba por la despenalización del aborto. Tiempos de discretos viajes a Londres, o a Holanda, de jóvenes con posibles; tiempos, también, de cientos, de miles de mujeres desangradas tras intervenciones clandestinas, sin medios ni especialistas adecuados. Tiempos en los que muchos hombres decidimos firmar la (físicamente imposible) autoinculpación, como presión solidaria con las que -ellas sí- sufrían penas de cárcel después de ejercer su libertad.
Tiempos que creíamos perdidos con la Transición, y situaciones de injusticia a las que puso un parche el gobierno de Felipe González con la despenalización del aborto en los tres conocidos supuestos. Hubo que esperar a la segunda legislatura de Zapatero para que se diera el salto cualitativo real y se consagrara el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo con la ley de plazos de 2010. Con cautelas y limitaciones temporales razonables, se convertía (¡Por fin!) el DELITO en DERECHO. Un derecho sometido desde el primer día a la renuencia de muchos facultativos, que apelaban a su conciencia para coartarlo; un derecho denostado por manifestaciones, apoyadas por el Partido Popular, e inspiradas y alentadas por la jerarquía católica, esa misma que había bendecido y calificado como “Cruzada” la rebelión contra el régimen democrático, y que miró para otro lado cuando la victoria se tradujo en miles de ejecuciones.
El triunfo electoral del PP en 2011, convirtió la desaparición de ese derecho, y la consiguiente vuelta a treinta años atrás, en una mera cuestión de tiempo y oportunismo: esa era, y es, su doctrina. No les basta con gobernar para los que más tienen, ni siquiera con recortar derechos sociales. Quieren que queden claras sus creencias privadas. No imponen burkas, ni expulsan a las mujeres de la educación; tienen otras formas, menos “agresivas”, pero que en esencia son idénticas a las de cualquier fundamentalismo religioso: traducir en leyes para TODOS, lo que debería afectar en exclusiva a su conciencia individual. Gallardón, al suprimir el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, se revela como un auténtico Talibán.
Fuente: laicismo.org
La responsable de Igualdad con Zapatero cree que la reforma se debe a un pacto entre Gobierno, la Conferencia Episcopal y los grupos provida.
“La ultraderecha y el nacionalcatolicismo han ganado la batalla”, sentencia Soledad Murillo, responsable de las políticas de Igualdad en el primer Ejecutivo de Rodríguez Zapatero (2004- 2008) y artífice de las leyes de Violencia de Género e Igualdad. Sitúa esas fuerzas dentro del propio Gobierno y cree, además, que la reforma restrictiva del aborto tiene mucho que ver con “un pacto implícito entre el Gabinete de Rajoy, la Conferencia Episcopal y los grupos provida”; un pacto que se produce “precisamente cuando el papa Francisco ha calificado como ‘obsesión’ la lucha contra el aborto”. “Las españolas volverán a tener que viajar al extranjero para interrumpir la gestación”, advierte.
“Hemos vuelto a los años ochenta del siglo pasado”, critica Murillo, veterana feminista. Esta “involución” desplaza a España hasta situarla “al nivel de los países de la UE con legislaciones más restrictivas sobre interrupción del embarazo”. “Ahora el Gobierno limita el aborto a dos supuestos que son irrenunciables, según la doctrina de Naciones Unidas: la violación y el peligro para la salud de la madre”. Pero además, introduce “obstáculos añadidos”, como la necesidad de dos dictámenes médicos y la ampliación del plazo de reflexión de tres a siete días. “El resultado es que se criminaliza a las mujeres que quieran interrumpir la gestación”, asegura esta experta. Añade otra objeción: con la reforma se perderá el contenido sobre prevención del embarazo y aliento a la educación sexual que sí figuraba en la legislación de 2010, la que estableció el aborto como derecho —sin necesidad de tener que alegar causas en las primeras 14 semanas—. Murillo también lamenta las futuras limitaciones al aborto que establece la ley Gallardón cuando haya malformación del feto.
“La nueva ley genera una enorme incertidumbre entre las mujeres. El ministro debe explicar qué es eso de que no habrá reproche penal, porque el Código Penal no reprocha, sino que castiga. ¿Qué pasará además si alguna clínica privada orilla la ley?”, plantea la socióloga. Cree que las españolas volverán a verse obligadas a viajar al extranjero para interrumpir la gestación, como ocurría antes de la despenalización de 1985. “Allí podrán hacerlo sin sentirse victimizadas y sin tener que dar razones”, puntualiza. Recuerda que, históricamente, en la gran mayoría de los abortos se ha aducido el riesgo psicológico para la mujer, un supuesto que quedará muy limitado con la contrarreforma del PP.
“Hay una involución general en lo que a derechos de las mujeres se refiere”, concluye Murillo. A la restricción al aborto suma la “derogación de facto” de la Ley de Dependencia —miles de mujeres han dejado de cotizar como cuidadoras y no hay nuevos beneficiarios— o la intención de que las amenazas en violencia machista dejen de ser delito para convertirse en falta.
Fuente: laicismo.org
Así estamos: un asalto más a los derechos humanos, a la salud, a la justicia. Ahora convirtiendo al aborto en un tema de confrontación y cargándose los derechos de más de la mitad de la población del país. Más reaccionarios que los reaccionarios países católicos de Europa como Irlanda o Polonia. Yendo más allá de lo que parece razonable, incluso en un mal sueño. Las mujeres, de nuevo, convertidas en presuntas culpables, simplemente por intentar ejercer su necesaria voluntad sobre su salud y sobre si quieren reproducirse. Algo que deja el ataque a la igualdad en el sistema educativo en algo anecdótico. Algo que es tan intrínsecamente una obsesión malsana de los católicos que incluso los parabienes y prebendas que se les siguen adjudicando en la educación parecen algo medianamente razonable. Qué asco, cuánta maldad, qué porquería de gentuza nos está tocando, mientras en su partido andan escondiendo las pruebas de la verdadera razón detrás de todo el control que quieren imponer: seguir trincando, tener el poder, y la pasta, perpetuarse como élites absolutas mientras nos roban el dinero.
Y dentro de nada llegará lo que faltaba, la criminalización de la disidencia, el último ataque para que ya no quede demasiado. Sin dinero, sin derechos, sin voz: sinvergüenzas.
Fuente: Por La Boca Muere El Pez
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«La ayuda a la dependencia es una falacia y por eso no acepto que ningún político, ningún juez, ningún profesional influya en mi decisión de abortar porque soy yo la que va a tener ese niño y la que tendría que cuidar de él». El testimonio de Lucía es uno de los protagonistas de 100.000 mujeres invisibles, un documental elaborado por la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Acai) en el que tres mujeres ilustran las consecuencias que tendrá la inminente reforma de la ley del aborto anunciada por Alberto Ruiz Gallardón.
Lucía quería quedarse embarazada, tal y como explica ella misma en el vídeo, presentado hoy en el Ateneo de Madrid. Pero su feto padecía el síndrome de Turner. Si conseguía llegar al término del embarazo, su bebé apenas viviría unos meses. Si superaba ese período, sus múltiples deficiencias le impedirían tener una buena calidad de vida. Lucía, a pesar de haberlo pasado mal —reconoce—, hoy volvería a hacer lo mismo. Lucía es una de las 3.000 mujeres que, si se cumplen las amenazas del titular de Justicia (no se conoce el texto de la reforma), no podrán abortar porque el anuncio de Gallardón restringe el supuesto de daños en el feto a sólo las patologías incompatibles con la vida, es decir, al 0,09% de los casos, según Acai. Por tanto, el 99% de las mujeres
«A Gallardón no le preocupan los datos de la realidad; no piensa que se está jugando con la salud de las mujeres», denunció la vicepresidenta de Acai, Francisca García, insistiendo en el hecho constatable de que «las mujeres que quieran abortar lo seguirán haciendo, pero recurriendo a la clandestinidad». «El legislador aún no ha asimilado que una mujer, con ley o sin ella, interrumpirá su embarazo si está decidida a hacerlo», insistió. «La realidad es lo importante, pero ellos están preocupados por la ideología porque están viendo cómo la ultraderecha está arrasando en Europa y quieren evitar la fuga de votos por la derecha de la derecha», añadió.
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A pesar del aumento en los métodos seguros y efectivos de anticoncepción y la distribución de información acerca de estos métodos, el embarazo no deseado sigue siendo un problema en algunas sociedades. Las mujeres que enfrentan un embarazo no deseado, ya sea en países desarrollados o en desarrollo, deciden interrumpir su embarazo en base a similares razones (Fuente: Cohen 2003). ¿La evidencia empírica justifica la condena al aborto? No.
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Alicia Latorre, presidenta nacional de la Federación de Asociaciones Provida de España y de Adevida Cuenca, hizo un insólito pedido: informó sobre una iniciativa que las asociaciones Provida de España e incluso otras a nivel mundial como la de México quieren presentar en breve: presionar a la Iglesia Católica porque reconozcan que la masturbación no es simplemente un pecado de lujuria, sino una forma de aborto.
Cuando se le cuestionó cómo podía decirse que era un aborto sobre algo que aún no era humano dijo: “Nosotros aceptamos que una mórula o blástula son humanas, porque tienen alma, por lo tanto de alguna manera los espermas tienen esa alma en potencia, así que quien se masturba debería ser considerado un genocida potencial”.
Latorre aclaró que independientemente del “grano fino” de la discusión “la masturbación es criminal porque inicia al sujeto en un espiral de perdición: sabemos que de la masturbación es fácil pasar a la soledad compulsiva, a la actividad criminal, a las violaciones, a la corrupción, a la drogadicción y finalmente al ateísmo”, finalmente dijo que si su propuesta tiene éxito “la masturbación será tipificada como asesinato doloso potencial, el crimen atroz que representa esa abominación a los ojos de Dios. De la misma manera la polución nocturna debería considerarse un asesinato culposo potencial”.
Finalmente aclaró que, de conseguir lo que buscan por vías legales, para no castigar injustamente a las mujeres, se les concederá un amparo que las exima de culpa por desechar células reproductivas una vez al mes.
Fuente: Crónica
Imagen: Contando Estrelas via photopin cc
Tal como explican muy claro en un comunicado firmado por le superintendente nacional de salud, Gustavo Morales:
1. El intérprete autorizado de la Constitución es la Corte Constitucional. Por tal razón, sus fallos son de obligatorio cumplimiento so pena de incurrir tanto en sanciones penales como disciplinarias, independientemente de si se está de acuerdo con ellos.
2. La Corte señaló que a partir de la Sentencia C-355 de 2006 existe en Colombia el derecho fundamental a la interrupción voluntaria del embarazo de las mujeres que se encuentran incursas en las tres hipótesis despenalizadas en dicho fallo. Lo anterior se puede constatar en las Sentencias T-585 de 2010 y T-841 de 2011.
3. Cualquier mujer que se encuentre en los tres casos despenalizados y desee interrumpir su embarazo puede acudir al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), al cual le corresponde garantizar el derecho fundamental a la salud de cualquier ciudadano.
4. La Circular 003 de 2013 de la Supersalud instructiva a las EPS en relación con los tres casos despenalizados, tiene como origen el cumplimiento de diferentes mandatos dictados por la Corte Constitucional a esta entidad, con el propósito de garantizar de manera efectiva el derecho fundamental mencionado. La Superintendencia no está ejerciendo ninguna actividad reglamentaria; lo que ha hecho es cumplir las órdenes de la Corte, vertidas en diferentes sentencias, entre otras la C-355 de 2006, T-988 de 2007, T-209 de 2008, T-946 de 2008, T-388 de 2009, T-585 de 2010 y T-841 de 2011.
5. Es una obligación de la Superintendencia velar porque se garanticen a través de los actores del SGSSS los derechos de las mujeres, por expreso mandato de la Corte Constitucional.
El debate del aborto echa chispas mucho antes de tener siquiera un anteproyecto de reforma legal que debatir. Porque anuncios ha habido muchos, más o menos confusos, pero la hora de presentar una propuesta concreta se dilata desde el principio de la legislatura, cuando Gallardón sorprendió dando prioridad a la reforma.
Los clichés no funcionan siempre en este asunto, en el que se enfrentan lo ideal y lo razonable, visiones distintas de cuándo comienza lo humano y hasta dónde llega la libertad de la mujer, un peso histórico de la tradición religiosa frente al ejemplo de tolerancia legal en la mayoría de países avanzados. Muchos ingredientes para el simplismo, zonas grises, sensibilidades heridas. Personas que lo tienen muy claro no se han visto en el dramático dilema. Hay quien no aprueba el aborto, pero tampoco que se encarcele a quien llega a esa situación. No puede ser simple la solución a un problema complejo.
No es fácil debatir sobre el aborto tampoco dentro del PP. Buena parte de la derecha, la más laica, se echa las manos a la cabeza pensando en las consecuencias del plan de Gallardón para volver al aborto bajo prescripción médica rigurosa y sin aceptar como causa una malformación, por severa que sea. La idea de volver a ver a mujeres citadas al cuartelillo o sentadas en el banquillo chirría a muchos militantes y simpatizantes; también que se reabra el puente aéreo a Londres. Son muchos quienes no entienden que se abra ese frente, que no parece una prioridad de la ciudadanía, justo ahora, en un momento de emergencia económica y con demasiados conflictos abiertos.
Los dos portavoces parlamentarios del PP, Alonso y Hernando, se han desmarcado abiertamente del plan de Gallardón; Cospedal evita apoyarlo; Rajoy y Santamaría no se mojan o son ambiguos. Luego aparece Fernández Díaz soltando eso de que «el aborto y ETA tienen algo que ver, pero no demasiado«. Faltaba la diputada Beatriz Escudero, que tuiteó lo de que hoy se defiende más «a los cefalópodos y mamíferos porque sufren» que a los no nacidos. La parlamentaria que fue apercibida por el partido no fue ella, sino Celia Villalobos, multada por ausentarse del Congreso para no votar una moción del PSOE contra la reforma de Gallardón.
1. Una ley más restrictiva evitaría miles de abortos. Falso.
2. Una ley de plazos es más permisiva que la de supuestos. Según como se mire.
3. La reforma de Gallardón pretende volver al modelo de 1985. Incierto.
4. La ley de 1985 funcionaba bien. Dudoso.
5. Son las personas más incultas las que abortan. Lo dijo Escudero de forma rotunda y nada elegante, pero ningún dato lo constata.
6. El aborto lo deben decidir los médicos de la sanidad pública. Complicado
7. Las mujeres no irán a la cárcel con la nueva ley. El ministro de Justicia lo afirma con grandilocuencia. Lo cierto es que las mujeres que abortan no iban a la cárcel con la ley de 1985 ni pueden ir con la de 2010, así que no se ve la novedad.
8. Se protege más la vida animal que la del embrión humano. Lo dijo esta semana en Twitter Beatriz Escudero (refiriéndose al cefalópodo) y hace unos años lo decía la Conferencia Episcopal, con aquella [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] que estaba más protegido que un niño talludito.
9. ETA y el aborto tienen poco que ver, algo sí, pero no demasiado. Supongo que lo que quiso decir Fernández Díaz es que ambos fenómenos causan muertes de personas. La afirmación es muy propia de ese discurso político que detesta los matices y adora los mensajes simples.
10. Existe una violencia estructural que empuja a las mujeres a abortar. Otro argumento de Gallardón necesitado de más explicaciones.
11. El número de abortos es muy elevado en España. Esto sí es cierto.
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La futura aprobación de la Ley del aborto ha reabierto el debate entre defensores y detractores del mismo. La Conferencia Episcopal había dejado clara su oposición al respecto. Esta vez, lejos de conformarse con defender su prohibición, ha propuesto alternativas más atrevidas. La más sonada ha sido recomendar que cada vez que un matrimonio que no está preparado para tener hijos sienta “la cálida llama del Señor Dios” entre las piernas, opte por practicar el sexo anal.
El portavoz elegido para difundir el mensaje ha sido el párroco Reig Pla. En una multitudinaria rueda de prensa, el obispo de Alcalá ha asegurado que«el aborto es una lacra que pone de manifiesto la pérdida de valores de la sociedad. Con esta recomendación, la Iglesia se moderniza y envía un mensaje muy claro a los abortistas: vamos a daros por el culo.»
Reig Pla se remitió a La Biblia para justificar la medida. Concretamente, al pasaje del Éxodo que la ha inspirado. El “ojo por ojo”. En la misma línea, aseguró que «el cuerpo humano es el Templo del Señor. El ano su puerta trasera. Un buen feligrés siempre prefiere entrar por la puerta principal, pero la cuestión es entrar, aunque sea a base de mantequilla».
El representante de la Conferencia Episcopal ha afrontado todas las preguntas sin rehuir los asuntos más polémicos. Entre ellos salió a colación la polémica respecto a los embarazos no deseados: «¿Embarazos no deseados? A cualquier párroco se le hace muy difícil entender que alguien pueda no desear a un niño.»
Con estas palabras el debate sobre el aborto da un giro espectacular, un vuelco y se pone a cuatro patas. Esta es la primera vez que la Iglesia aprueba la práctica del sexo anal. Al menos, con mayores de edad. La medida es innovadora, pero se limita a los matrimonios heterosexuales. El gran tabú siguen siendo las parejas homosexuales. «Son repugnantes –asegura el obispo – ¿Sabía usted que aprueban el sexo anal?»
Fuente: ElJueves
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Uno de estos trileros de la moral resulta que es ahora Ministro de Justicia. Responde al nombre de Alberto Ruíz Gallardón y durante años ha tenido engañados a un buen número de ciudadanos y medios de comunicacion. Unos y otros habían creído ver en él una especie de genovés moderado, tolerante y abierto a nuevas ideas, incluidas las ajenas. Tanto fue así que encontró en el camino editoriales y complicidades que alababan sin pudor su supuesto talante de hombre moderno, dispuesto a liderar a la vieja derecha española.
Todo se le perdonaba. Era un tipo con suerte. Daba igual que endeudara a generaciones de madrileños con sus alocadas políticas de gastos, muchos de ellos superfluos. Daba igual que designará, sin pasar por las urnas, a Ana Botella, una de las genovesas mas mediocres y más reaccionaría, como su sustituta al frente del Ayuntamiento de Madrid. Por dar hasta dio igual que una vez investido de Ministro se fuera deslizando hacían posiciones ultraconservadoras.Al fin y al cabo, sostenían algunos editores, todos sus » excesos » son pecata minuta si los comparamos con los originales y genuinos genoveses que anda tan ocupados en desmontar el Estado de Bienestar.
Desde este blog y llegados a este punto de la cuestión y del personaje, sin eufemismos ni malabarismos ni rodeos, nos surge una pregunta que de antemano es fácil deducir que nunca jamás será respondida por el autor de esta nueva prohibición : ¿ La doble moral y la triple conciencia, incluida la suya, serían o no un impedimento a la hora de que se aplicarán sus prohibiciones a esas acompañantes de habitación y anisette a las que se refería Sabina , si alguna de ellas , Dios no lo quiera, se quedarán embarazadas ?.La respuesta como siempre está y estará en el aire. A lo sumo la podríamos encontrar agazapada en los confesionarios de usar y tirar que se redecoran durante los domingos y fiestas de guardar.
Fuente: Los Genoveses , SA
La audiencia ante la CIDH ayer por la persecución de la Procuraduría General de la Nación dirigida por Alejandro Ordóñez fue un éxito.
De la defensa se encargó la esbirra número uno, Ilva Myriam Hoyos, mentirosa profesional, quien no supo qué la golpeó. En la comisión se dieron cuenta del fachocatolicismo que Ordóñez y sus secuaces pretenden imponer.
Si quieren ver la paliza que se le dio a Ivla Myriam Hoyos, por favor, vean el vídeo:
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Todos sabemos que uno de los caballos de batalla actuales de la Iglesia Católica (además de la persecución de los homosexuales) es su oposición al aborto en cualquier circunstancia, castigándolo con la pena máxima del Código Canónico: La Excomunión.
Estamos acostumbrados a que sus líderes basen esta oposición en una supuesta doctrina milenaria como si la Iglesia siempre, desde su fundación, hubiera mantenido la misma postura doctrinal con relación del aborto. Nada más lejos de la verdad.
En efecto, católicos de buena fe que nos leéis, sólo podemos remontar el origen de esta doctrina tan restrictiva a la segunda mitad del siglo XIX, aunque hasta la década de los años 30 del siglo XX no se unifica la postura que defiende actualmente la ICAR**, lo que es poco tiempo comparado con los dos mil años de la Institución.
Esto podría llevarnos a pensar que esta prohibición tan absoluta, que acarrea pena de excomunión automática (latae sententiae) quién sabe si a la vuelta de unos años, con papados menos conservadores, pudiera modificarse, y lo que hoy se considera por la ICAR como un crimen sin paliativos, mañana -como antaño- pudiera tener una consideración canónica menos grave.
Miremos un poco la Historia:
Para comprender el cristianismo hemos de ir a su fuente… ¿El judaísmo? No, Dios.
En el principio era Dios y por eso nos remontaremos a Dios para ver que piensa sobre el aborto valiéndonos naturalmente de Su Libro, la Biblia. En ella puede leerse que infanticidios perpetra por miles, pero ¿y abortos?
Curiosamente en la Biblia se habla muy poco del aborto, ni el AT ni en el NT, cosa que choca un poco si tan grave es, pero sigamos:
«Efraín está herido, su raíz está seca; no darán más fruto. Aunque den a luz, yo mataré el fruto de su vientre» o «Ephraim fué herido, secóse su cepa, no hará más fruto: aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre.
Esto dijo Dios en ocasión de uno de sus numerosos enfados. Luego Dios sí parece contemplar el aborto en algunos casos … Pero bueno, Él es el Jefe, puede hacer lo que quiera ¿Quién lo juzgará?
Y los judíos ¿Qué pensaban del aborto los judíos?
Como ya dije, hay poquísimas referencias al aborto en la Biblia, aún así he encontrado otra en Éxodo 21:22-25, donde se refiere más que nada al aborto accidental pues si en el trascurso de una riña entre dos hombres una mujer se interpone y resulta malherida por alguno, si aborta a consecuencia de los golpes, el agresor ha de pagar una multa (indemnización al marido de la víctima) pero si la mujer muere se aplica la ley del Talión: Vida por vida, ojo por ojo, etc.
Cualquiera deduce que, como la pena de muerte es castigo mucho más grave que pagar una multa, la Biblia no considera al aborto un delito demasiado grave, tanto que ni lo menciona.
Nótese la diferencia: Los pecados sí considerados graves como la idolatría o la homosexualidad, por ejemplo, sí que son mencionados muchas veces en la Biblia.
Nótese también que para la ICAR actualmente el aborto es peor que el asesinato o las violaciones en masa o el genocidio porque los que perpetren estos delitos incurren en pecado, sí, pero no son excomulgados automáticamente como el que lleva a cabo un aborto ¿Chocante, no?
Téngase en cuenta, y esto lo digo para los ayunos en doctrina católica, que hay una enorme diferencia entre estar en pecado mortal y excomulgado. El que está en pecado mortal puede optar a ser perdonado mediante el Sacramento de la Penitencia (o incluso mediante un Acto de Contricción Perfecto), pero el excomulgado ni puede acercarse a ese sacramento que puede ser considerado la “llave” de la Salvación ni tiene opción alguna, mientras no sea levantada la bula de excomunión.
Artículo completo en: Ateísmo para cristianos